Escena: Estábamos comiendo chuches cuando mi torpeza hizo acto de presencia y una de las golosinas se fue al suelo. Dándola yo por perdida por la clásica enseñanza de “si está al suelo es caca”, mi amiga Tesa la rescató y se la comió, alegando que mientras no pasen cinco segundos, el bocado es aún comestible sin que haya que temer por nuestras vidas. ¿A quién no le ha pasado eso? ¿Quién no ha tenido una Tesa en su vida? 😛

Slice-of-toast-with-strawberry-jam-upside-down-on-floor-2253524

Pues bien, lo que parecía un tópico sinsentido, resulta que se ha confirmado. Un reciente estudio llevado a cabo por un profesor de Microbiología de la Universidad de Aston (Birmingham), ha concluido que la popular regla es totalmente cierta, pues durante ese espacio de tiempo es improbable que las bacterias hayan podido ocupar el alimento.

Anthony Hilton —el profesor—, realizó varias pruebas con caramelos, galletas, tostadas y distintos tipos de pastas con suelos dispares, entre los que se encontraban alfombras, mosaicos y laminados. En éstos, se analizó la presencia de las bacterias Staphylococcus aureusEscherichia coli (E. coli) transcurridos entre 3 y 30 segundos.

La tesis demostró que el tiempo es un factor clave en la contaminación de los productos alimenticios, así como la clase del suelo protagonista, siendo la alfombra la menos propensa a albergar bacterias con hambre digamos, puesto que a primera instancia precisamente ese tipo de pavimento es el que parece más un nido de gérmenes.

Asimismo, el sustento que se cae al suelo también juega un papel importante, ya que si el bocado es dulce y pegajoso atrae más a las bacterias. Además, Hilton entrevistó unas cuantas personas al azar para saber cuan popular es la regla de los cinco segundos, dando resultados como:

[checklist style=”arrow”]

– Un 87% de las personas entrevistadas comerían alimentos caídos al suelo, o afirman haberlo hecho en el pasado

– Un 55% de éstas son mujeres

– Un 81% de estas mujeres utilizan la regla de los 5 segundos

[/checklist]

Sin especificar el número de personas entrevistadas, podemos concluir que no es tan extraño consumir esos productos del suelo, que la sociedad en general es muy torpe, y que yo no me tengo que sentir tan mal por no haber recogido mi golosina del suelo, porque soy un hombre y la mayoría de individuos partidarios de esta doctrina son mujeres, como Tesa.

Vía| Aston University