Comer es un placer en el que el gusto no es el único sentido que interviene. La vista, el olfato, el oído y el tacto también son importantes, a veces mucho más de lo que nos pensamos. Algunas de las universidades más importantes, como la Universidad de Oxford, o algunas de las instituciones más conocidas culinariamente hablando, como el Centro de Investigación Nestlé, nos presentan los siguientes cinco puntos que son, como poco, curiosos.

[checklist style=”arrow”]vino

– En un experimento en que un grupo de individuos comía un postre con una cuchara de metal y otro grupo con una cuchara de plástico con aspecto metálico, sin saber que eran cucharas distintas, el grupo que comió con la cuchara de metal consideró que “su” postre era de mejor calidad.

– Dependiendo que música estés escuchando en el momento de ingerir vino, este puede ser “refinado y exquisito” o potente y robusto al paladar, según las propias declaraciones de Adrian North.

– Si antes de comer te enseñan fotografías con alimentos ricos en calorías, como por ejemplo una pizza, la comida ingerida a posterior se percibirá como más sabrosa que si visualizas una fotografía de una ensalada.

– Si una mousse de fresa es servida en un plato blanco, el sabor es más dulce, intenso y agradable en comparación con el mismo postre servido en un plato negro. Esto es así porque al contrastar el blanco y el rosa, el color rosa parece más intenso, lo mismo que su sabor.

– Si un café es tcomidaoleromado en una taza firme y consistente, siempre nos sabrá mejor que si lo tomamos en una taza de algún material endeble, como por ejemplo plástico. [/checklist]

Después de leer estos cinco puntos, la próxima vez que comamos algo tendremos que fijarnos en todos nuestros sentidos y en como estos influyen en la comida.

 Nota: La foto destacada del artículo proviene de More Cookbooks Than Sense