Hasta la fecha, siempre que hemos tratado el tema de las dietas ha sido en vistas a adelgazar, pues parece que sea éste su único propósito, pero la de hoy es algo distinta. Su finalidad no es perder peso, sino poder vivir durante más años, muchos más años, incluso más de 200.

Es el caso de Li Ching-Yuen, un herbolario chino que nació en 1677 y murió en 1933, es decir, que llegó a los 256 años de vida. Así lo recoge una serie de documentos del gobierno chino que fueron publicados en 1930 por el New York Times. En ellos se encontraban felicitaciones oficiales del 1827, en las que se congratulaba a Ching-Yuen por su centésimo quincuagésimo cumpleaños, y las equivalentes del 1877 por su ducentésimo cumpleaños.

¿El truco? Su dieta a base de arroz, mijiu (vino de arroz chino parecido al sake japonés), ginseng y centella asiática. Ésta última se suele consumir en ensaladas, y es muy apreciada en China por su gran cantidad de propiedades medicinales. Entre ellas, se destaca el uso para tratar problemas de circulación y de piel mediante extractos de la planta, llagas y úlceras por medio de ungüentos, y para combatir la hipertensión arterial si se ingiere directamente.

mandukaparni-centella-asiatica

Asimismo, algunos bioquímicos que la han estudiado aseguran haber encontrado en ella sustancias con importantes efectos rejuvenecedores, así como factores de longevidad directos para el cerebro y las glándulas endocrinas.

Mantén un corazón tranquilo, siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma y duerme como un perro.

A pesar de las propiedades de la planta, no podemos atribuir por completo el resultado de su larga vida a la dieta, y es que Li Ching-Yuen, además de un destacado herbolario, fue un gran maestro de las artes marciales. Ya desde pequeño se interesó por ellas, e hizo largos viajes (por Kansu, Shansi, Tibet, Annam, Siam y Manchuria entre otros) para aprender dichas prácticas al mismo tiempo que recolectaba y estudiaba distintas hierbas medicinales.

Entre sus costumbres encontramos hábitos de alquimia interna, consistentes en hacer ejercicio después de comer para poder refinar y destilar los alimentos correctamente, y canalizar las energías y pensamientos por la noche a cambio de no dormir (práctica típica del taoísmo, del cual Ching-Yuen era adepto). Así pues, no es todo tan sencillo.

Hay que tener en cuenta que oficialmente es Jeanne Calment la mujer que murió con más años en sus hombros, con 122; pero si confiamos en esos documentos del gobierno chino, Li Ching-Yuen le doblaría la edad a la francesa, a no ser que nos creamos la historia del propio Li, pues según él nació en 1736, lo que le daría una edad nada menospreciable de 197 años.

Fuentes: New York Times,Time Magazine, la CroixVirsmai, Herbs are Special