El Restaurante Barhaus se encuentra en el centro histórico de Tarragona, en la Parte Alta, y forma parte de la lista de restaurantes que estos días elaboran los menús contra la crisis con motivo de las Jornadas Gastronómicas de la Parte Alta.gallery-item-01

El Barhaus está instalado en el edificio del Colegio de Arquitectos de Tarragona, y su nombre hace referencia al movimiento artístico Bauhaus. En uno de sus dos comedores, se puede observar parte del foro romano, con bloques del siglo I. Vale la pena hacer especial mención de su gran terraza, que aunque en esta ocasión no pudimos disfrutar a causa del tiempo, en verano se hace irresistible.

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Pasamos a lo importante, su comida. Ya sólo sentarnos en la mesa dispuestos a gozar de la cena, nos sentimos muy a gusto, y espacio a parte, fue sobre todo gracias al trato tan próximo y amigable IMG_1204que nos dedicaron Carles y Andrea, una pareja que nos hicieron sentir importantes, y ayudaron muchísimo a hacer de la velada una ocasión para recordar.

Del menú especial Somriu a la crisi de 19€, éstos son los platos que elegimos (además del Cható que nos trajeron como aperitivo):

Huevos escalfados con virutas de foie, chips de patata y cebolla caramelizada

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No os voy a mentir, ni exagero si digo que soñé con ellos. La unión de ese conjunto de ingredientes es muy simple, y sin embargo los sabores parecían bailar al unísono en el plato, acoplados al ritmo de Frank Sinatra —que por cierto, me pareció una gran elección como música ambiental—. El regusto particular que ofrecían las virutas de foie, acompañado de la ya clásica amiga cebolla caramelizada, unidos a la explosión líquida de la yema del huevo gelatinoso por encima del crujiente y salado de los chips de patata, hicieron del plato un viaje al séptimo cielo gastronómico.

Carpaccio de pulpo a la gallega

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Confieso que el pulpo es uno de los frutos que ofrece el mar que más me gustan, y bendigo al gallego que inventó el polbo á feira. El carpaccio estaba sencillamente perfecto, con el pulpo que se notaba fresco por su ternura (aunque se suele congelar para que esté aún más blandito), fue como saborear un plato de jamón ibérico marino, una delicatessen.

Arroz cremoso con setas, gambas y rúcula

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Cuidado con la palabra cremoso, puede llevaros a confusión sobre la textura real del arroz, pues éste estaba al dente, perfectamente cocido pero ofreciendo esta resistencia y esa firmeza que lo hace tan apetecible. La rúcula ofrecía el punto de frescura al plato, y las setas con una textura que las delataba antes deshidratadas, sintonizaban con la salsa del arroz. Sin embargo las gambas las encontramos un poco fuera de lugar, por el motivo que fuere no estaban a la altura de las circunstancias.

Canelones de pato con compota de manzana y fresa

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Para llevarse bien con la compota de manzana y fresa, los canelones tenían que ser crujientes, y tal y como podéis ver en la imagen, no defraudaron. El pato de su interior se antojaba adecuadamente confitado, y pareció estar esperando la fruta igual que si estuviera vivo, puesto que ambos elementos encajaban del mismo modo que lo hacen dos colores en un cuadro de Moné.

Panna cotta con frutas del bosque

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En los postres se agradece mucho la producción casera, y esos tres dados de panna cotta presentaban la textura y el sabor propios de tal montaje. Eso, junto con una salsa real de frutos del bosque, hicieron del último plato de Arantxa lo equivalente a la Meca para cualquier amante del popular postre italiano de Tarragona. Estaba delicioso.

Milhojas de crema y chocolate

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Aunque me encanta la variedad, si me preguntan por algo dulce no puedo no pensar en la crema, y si encima le añadimos el chocolate, ya tenemos el postre perfecto. Otra confesión: tuve que resistirme para no terminarme el postre en dos bocados, el también crujiente milhojas, con la irresistible y cremosa crema (valga la redundancia) parecían de otro mundo. De hecho, la crema mostraba una textura casi esponjosa, y Magda (la cocinera), no fue tacaña con ella. Otra cosa a agradecer.

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Arantxa y yo conocimos el Barhaus en una de las últimas ediciones del dTapes, unas jornadas gastronómicas en las que restaurantes de las distintas zonas de Tarragona ofrecen por 2,5€ una tapa de autor y una copa de vino o cerveza. La verdad es que nos quedamos con la copla de su envolvente terraza, pero yo personalmente aún no había vuelto a pisarlo. Grave error. Una tapa por muy bien hecha que esté es sólo eso, una tapa, y junto al ajetreo de gente de esos días, no se puede disfrutar del Barhaus tal y como se debe. Así pues, os animamos a visitarlo con tranquilidad, y deseamos que lo paséis tan bien como lo pasamos nosotros en esa cena.

NOTA: Fotos del restaurante sacadas de la web del Barhaus