Ya que el otro día hablamos de James Bond, con su incansable “Martini con Vodka; mezclado, no agitado”, hoy vamos a centrarnos en el Martini y unas cuantas de sus variantes.

En primer lugar, decir que el de 007 se ha hecho muy popular, pero el Martini original no se prepara con Vodka, sino con Ginebra. El dry –que significa seco- se le atribuye a la cantidad de vermut que se le añade al cóctel. Cuanto más seco sea, menos vermut llevará, llegando al Extra Seco en el que sólo se bañan las paredes de la coctelera con él, o incluso ni se añade el susodicho vermut.

Su origen no está del todo claro, pues hay tres versiones distintas muy conocidas. Una de ellas reza que el Martini podría haber sido creado durante la primera década del siglo XX, en un club de Nueva York llamado Knickerbocker. Su nombre haría referencia al jefe de barra de la sala, el señor Martini.

Otra versión estipula que su procedencia se sitúa en un bar de Boston para finales de siglo XIX. En este caso, la fuente del nombre iría dirigida hacia un tal señor Martínez. Mientras que la otra teoría, y que quizá sea la más creída entre el público, es la de que su nombre procede de la marca de vermut Martini & Rossi, que ya exportaban sus productos en Estados Unidos mucho antes de que el cóctel existiera.

También existen muchas anécdotas (o leyendas) relacionadas con el Martini. Entre ellas, y volviendo a hacer referencia famosa frase de James Bond que encabeza el artículo, el novelista y dramaturgo William Somerset Maugham declaró que “el Martini siempre debía servirse removido, no agitado, de manera que las moléculas descansaran sensualmente unas encima de otras”. Esta predilección, puede deberse a que al agitarse junto al hielo, siempre se enfriará más que al removerse, con lo cual los sabores se pierden (al igual que ocurre con el Whisky).

Resulta graciosa la supuesta forma en la que Winston Churchill preparaba el combinado. Se dice que el primer ministro británico simplemente mostraba el vermut a la copa, sin llegar a añadirlo, llegando así al extremo del Martini Extra Seco. Lo que sí que es indudable, es que la popularidad del cóctel ha dado nombre a la copa cónica o triangular en la que actualmente se sirven la mayoría de mezclas: la copa Martini.

Receta del cóctel Dry Martini

Ingredientes:

[checklist style=”arrow”]

– 55 ml de Ginebra

– 15 ml de Vermut Blanco

– Una aceituna y/o piel de limón
[/checklist]

Preparación:

[checklist style=”arrow”]

1. En un vaso mezclador con hielo picado, añadimos el vermut y removemos.

2. Cuando el vaso y el hielo estén bien aromatizados, echamos el vermut sobrante.

3. Seguidamente añadimos la ginebra y volvemos a remover bien (no agitar, recordad, remover con una cuchara).

4. Por último, con la ayuda del colador, serviremos en combinado en una copa Martini y le añadiremos una filigrana de piel de limón y/o la aceituna pinchada con un palillo (con hueso o rellena de pimiento, nada de anchoas).
[/checklist]

Aunque en primera instancia parece un cóctel muy sencillo, hay muchísimas variantes y gustos distintos entre los entendidos. Por no poner una decena de ellos, nos hemos basado en un Dry Martini  “bastante seco” al desechar el vermut restante de la primera mezcla con el hielo.

Al igual que el Vesper, se trata de un cóctel de sorbos cortos, así que os recomiendo que os lo toméis con tranquilidad.


Privacy Preference Center