San Ramón del Somontano – Barbastro (Huesca)

Primero

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Risotto cremoso de arroz Carnoli con boletus edulis del Pririneo ligados con queso Parmesano


Segundo

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Solomillo de ternera del Pirineo con sal de Naval y aceite de oliva del Somontano


Postre

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Cremoso de coco y piña escalfada


 Precio 29,50€


Barbastro es la capital de la comarca Somontano de Barbastro, y con unos 17.000 habitantes se sitúa como la segunda ciudad más poblada de la provincia de Huesca. En el centro de la población encontramos el Hotel San Ramón de Barbastro, que consta de 18 habitaciones con todo tipo de comodidades en ellas. Cómo hotel me pareció muy tranquilo y muy acogedor, así que lo recomiendo totalmente. Pero vayamos al restaurante que para eso estamos aquí.

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Nada más entrar en él, observamos que su decoración se basa en el movimiento modernista de finales del siglo XIX-principios del XX. Como arte burgués, denota elegancia, y da una realista impresión de como debía ser originariamente la sala en cuestión. Con una capacidad para unos 90 comensales, el restaurante cuenta con unas mesas amplias y unas sillas muy confortables. Si una vez acomodados en ellas disponemos de uno de los ventanales que ocupan las paredes, podremos presenciar el Paseo del Coso de Barbastro, ideal para pasear y relajarse después del banquete.

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Vayamos a los platos. Nada más probar el risotto me di cuenta que estaba saboreando uno de los mejores arroces que recuerdo. Degustándolo poco a poco se puede constatar la armonía que existe entre el arroz y el queso Parmesano, con la increíble textura que ofrece el risotto al dente. Si a éste le añadimos los boletus edulis del Pirineo, con su dulzura, y con un sabor que recuerda al de las avellanas, tenemos una combinación muy bien lograda.

Los platos del San Ramón del Somontano, muy acertadamente, están elaborados mayoritariamente por productos del terreno. En el segundo plato esto queda en evidencia gracias al solomillo. No es necesario añadirle ninguna salsa, porque su sabor ya resulta un placer para las papilas gustativas. Sólo con la sal de Naval (que procede de un pueblo con el mismo nombre situado al norte de Barbastro) y con el aceite de oliva también del Somontano pudimos apreciar tal exquisitez hecha al punto, lo cual agradezco.

En algunos restaurantes, el postre no está a la altura de la carta, y puede incluso estropear el recuerdo que uno tiene de la recién comida. No es el caso del Cremoso de coco y piña escalfada, que me sorprendió por su ligereza y por su concepto. Inclusive estando saciado, la crema de coco entra como si nada, consiguiendo acabar de levantar el ánimo tras el buen rato pasado.

La atención de los camareros fue ejemplar, muy acorde con el encanto que brinda el restaurante. El inconveniente quizá sea el precio. Hay que tener en cuenta la más que trabajada elaboración para rozar la perfección que muestran sus platos, si bien es cierto que nosotros nos aprovechamos de una oferta que incluía el menú al pernoctar en el hotel. Asimismo, el restaurante ofrece un menú diario (de lunes a viernes) distinto al menú especial de fin de semana que os hemos mostrado. Como complemento a ambos, también se le ofrece al huésped la Carta y un Menú Degustación, que de bien seguro volveremos para degustarlo. 🙂

Nota: Fotos del edificio y del restaurante extraídas de la web del Hotel San Ramón del Somontano


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