Hoy os quiero enseñar un par de experimentos súper sencillos y fáciles de hacer. Os pueden servir para idear vosotr@s mism@s variantes del propio menú, puesto que está hecho teniendo en cuenta lo que teníamos por la cocina en ese momento.

IMG_0075Espaguetis con salsa especial

Para ello, debemos coger una cacerola grande y alta, puesto que cuanto más pequeña sea la cacerola que usemos más posibilidades tendremos de que la pasta se nos pegue y apelmace. Un cucharón lo suficientemente largo como para llegar hasta el fondo de la cacerola, y un escurridor a mano para colar los espaguetis.

Nos hará falta abundante agua. No escatiméis en eso, no es un problema que haya demasiada. El mínimo correcto es un litro por cada 100 gramos de pasta. Dos cucharaditas de sal y un chorro de aceite para asegurarnos de que la pasta no se pegue.

Una vez el agua esté hirviendo, echar los espaguetis poco a poco, para que no se enfríe el agua, y removiendo con el cucharón. El tiempo de cocción para la pasta siempre dependerá de si es fresca o seca. Lo mejor es mirar el paquete, y seguir las instrucciones del fabricante para que queden al dente. En este caso pasaron unos 10-12 minutos.

Mientras vamos preparando los espaguetis, iremos preparando la pasta también, para llegado el momento, unir las dos partes del plato.

Para ella nos pusimos a confitar cebolla: con un buen chorro aceite en una paella y la cebolla picada, dejamos que se poche a fuego lento, removiendo de vez en cuando (para que no se queme) hasta que esté bien dorada. Si es necesario, añadir más aceite durante el proceso.

Luego cogimos pechuga de pollo a la plancha que nos había sobrado la noche anterior, la troceamos para triturarlo mejor junto con la cebolla, y un bote de nata líquida. Nosotros añadimos un brick de esos pequeños, pero eso dependerá de como queráis de espesa la salsa -más nata equivaldrá a una salsa más líquida-. Además le pusimos una pizca de pimienta.

Para acabar de adornarlo, y una vez tuvimos los espaguetis en el plato junto con su salsa, espolvoreamos un poco de parmesano por encima, ¡et voilà!

El resultado, muy sabroso y muy completo. Como véis fue un invento del momento. Plato único, sí, pero también pusimos un par de cosillas para picar. Ahí van:

IMG_0072Tostadas con tortilla y nueces

Lo que véis es lo que hay. Sencillísimo, visual y muy rico también. En nuestro caso, como se puede apreciar en la foto, el pan no llegamos ni a tostarlo. Sólo hicimos una tortilla a la francesa, la cortamos en pedacitos del mismo tamaño que las tostadas de pan y por encima una nuez. ¡Se me hace la boca agua sólo de recordarlo!

IMG_0077Ensalada con higos y vinagre balsámico de Módena

Aprovechando los últimos higos de la temporada que nos quedaban, los cortamos en rodajas finas y los añadimos de acompañamiento en una ensalada verde típica con lechugas varias y brotes tiernos de espinacas. Finalmente, pusimos el vinagre de Módena, que termina de potenciar el toque dulzón de los higos.

Así pues, a veces no hace falta ir muy lejos a buscar ingredientes para cocinar platos suculentos, y tampoco hace falta que sean muy rebuscados. Basta con mirar lo que tenemos en casa e improvizar un poco! 🙂 ¡Espero que os haya gustado!