La Fábrica de Solfa – Beceite (Teruel)

Primeros

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

[checklist style=”arrow”]

– Pudin de acelgas con queso parmesano y pesto de nueces

– Canelones de confit de pato de manzana y foie

[/checklist]

OLYMPUS DIGITAL CAMERA


Segundos

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

[checklist style=”arrow”]

– Solomillo de cerdo asado en su propio jugo con patatas

– Papillote de merluza con langostinos y salsa americana

[/checklist]

OLYMPUS DIGITAL CAMERA


 Postres

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

[checklist style=”arrow”]

– Tarta de queso fresco y canela

– Mouse de yogur

[/checklist]

OLYMPUS DIGITAL CAMERA


 Precio medio: 15-25 €


Encontramos este restaurante que a la vez es hotel (8 habitaciones) en el pueblo de Beceite, Teruel. Su nombre procede de la antigua fábrica de papel que albergaba el edificio, junto al río Matarraña. El restaurante es pequeño, cuenta con unas diez mesas y está gestionado por Javi Moragrera, un hombre capaz de atenderte en recepción, servirte y charlar contigo un rato entre plato y plato. Su trato personalizado hará disfrutar aún más la visita, y es algo que queremos resaltar puesto que hoy en día cuesta mucho encontrar tal cortesía.

foto 1

Vamos a lo importante; la comida. Justo antes de empezar con los platos, el cocinero te deleita con un pequeño aperitivo, que pudimos ver que era distinto para cada mesa. Después de despertar el apetito llega lo bueno. El pudin de acelgas, como se puede observar en la foto, se trata de un montaje del cual es difícil extraer todos los ingredientes, por la mezcla que conlleva. Suponemos que tomate, cebolla, y puede que algunas verduras más, además del huevo típico en estos casos. Si te apetece un plato fresco y no tienes mucha hambre, perfecto. Si por el contrario, llegas con hambre, mejor optar por los canelones. ¿Su secreto? Los ingredientes. La combinación del pato, la manzana y el foie es simplemente perfecta, al igual que su cocción, ya que se mantienen los sabores intactos.

Pasamos a los segundos, al plato fuerte. Empecemos por el solomillo. La carne del cerdo, de muy buena calidad, viene con relleno de longaniza. Esa mezcla no nos acabó de gustar, y no entendimos tal propósito. Pensamos que sin ese añadido el plato ganaría en textura y ternura. A destacar del plato el acompañamiento de las patatas con romero, que te hacen recordar que estás en plena naturaleza. La salsa de vino tinto intensifica el sabor del solomillo; totalmente acertada en este caso.

La merluza puede parecer, a priori, un plato muy sencillo, pero hay que acertar el modo de cocción y el tiempo de la misma. En la Fábrica de Solfa lo consiguen. Teniendo en cuenta eso, y que el pescado era fresco, sólo podemos intentar transmitir la agradable sensación que representa que se te deshaga en la boca. Si además le añades unos langostinos a la plancha, se podría considerar un plato perfecto para los amantes del pescado.

foto 3

Vayamos a los postres. Igual podríamos ponerle un ‘pero’ al restaurante respecto a ellos. No tienen carta, pero suponemos que van cambiando a diario y dependiendo de los productos que dispongan. En nuestro caso, tanto el yogur como la tarta de queso eran artesanales, cosa que se agradece, ya que el sabor (y la calidad) es superior. 

¿Que podemos decir como conclusión? ¿Volveríamos? Por supuesto. La carta es algo selecta pero pensamos que puede satisfacer al usuario medio con sus ocho entrantes, dos platos de pescado y tres de carne. Como hemos dicho, se tratan de platos elaborados, se nota que son productos frescos y las vistas de las cuales disfrutas mientras comes son difíciles de encontrar.

foto 2

Por último, aconsejarles a los futuros comensales de La Fábrica de Solfa, que no dejéis de disfrutar de un café tomado en la pequeña terraza que tienen en la parte trasera y que os dejará con las ganas de quedaros durante horas sin hacer nada más que relajaros después de una excelente comida. 


Privacy Preference Center